
No es una estafa, pero si es un
engaño, y muy frecuente. Es la conclusión que se saca cuando se conoce el resultado de la inspección que la la Agència Catalana de Consum -dependiente de Economia i Finances- ha hecho en 58 empresas financieras dedicadas a la reagrupación de créditos. Nada menos que 46 de ellas han cometido diversas infracciones, es decir, han informado incorrectamente a los clientes que acuden a estas entidades, en su mayoría familias acuciadas por las deudas. De que el tema es serio dan fe las sanciones que se han impuesto, sin precedentes en España: multas de 519 millones de euros por las dos prácticas más habituales: publicidad engañosa y cláusulas abusivas en los contratos. A poco que se conozca el perfil de quienes se ven necesitados a acudir a este tipo de intermediarios, y por el muestreo que ha hecho Consum, cabe deducir que estamos ante un sector donde abundan los desaprensivos sin escrúpulos.
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